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miércoles, 1 de agosto de 2012

A patear Noruega. Camino de Alesund

Día 5
Entre el camping Viki y Alesund

Nos toca hacer la limpieza de las cabañas el día de nuestra despedida del camping Viki, es una costumbre en Noruega realizarla al final de cada estancia de lo contrario debes pagar aparte la contratación de una empresa para ello y como tampoco hemos provocado ningún terremoto  pues en 15 o 20 minutos hemos dejado la cabaña lista para los próximos inquilinos.
Tomamos la 55 a la derecha dirección Lom, es el tramo de carretera  más bonito de Noruega además de ser la carretera de montaña más elevada ya que sube hasta los 1.434 m.

Como siempre el V60 circula sin problemas ascendiendo por las zigzagueantes curvas, Cárlos tiene que jugar con el embrague del Toyota Avensis para que huela lo menos posible a quemado al llegar arriba.
La carretera 55
 La nieve comienza a aparecer y en algunos tramos de carretera alcanza los 4 metros de altura, carreteras solitarias donde alguna autocaravana despistada o algún grupo de moteros cruza con otro grupo de españoles despistados como nosotros pero que disfrutan como enanos de este extraordinario paisaje.
Unos cuantos metros de nieve
 Antes de llegar al alto hacemos alguna que otra parada ya que las vistas lo merecen, arriba se concentran algunos coches, buenas vistas de los picos  Glittertind y  Galdhopiggen, ambos situados en el Parque Nacional Jotunheimen y que compiten entre ellos por ser la montaña más elevada de Noruega, la reducción del glaciar en el primero en los últimos años le ha dado el título al segundo con 2.469 m.
Una parada en el alto, al fondo el Galdhopiggen
El Glittertind a la izquierda, el Galdhopiggen a la derecha
Comenzamos el descenso, comienzan a aparecer de nuevo las zonas verdes, llegamos a un aparcamiento con zona de entrada al parque aunque está desierta, hay un café cerrado, no debe de ser muy utilizada, a pesar de todo hacemos una nueva parada pero continuamos enseguida. En la carretera a la izquierda vemos el Elvesaeter un hotel de estilo vikingo, muy bonito, merece una parada para alguna que otra fotografía. 
Lom
Llegamos a Lom, cruce de carreteras y zona de turismos con gran cantidad de tiendas y supermercados, aparcamos y nos vamos a rellenar las bolsas de nuestro avituallamiento, en Lom hay una iglesia de madera que hay que visitar.
Iglesia de madera de Lom
 Perdemos algo más de una hora en la visita y tomar un café, pero hemos cargado las pilas. Dejamos la 55 para tomar la 15 dirección Stryn, la carretera sigue un ancho valle por el que penetra un caudaloso río que desemboca en el lago de Lom, innumerables rápidos aptos para la practica del piraguísmo, cabañas solitarias para el turismo y cada cuatro o cinco kilómetros mesas y WC para el descanso del viajero, y lo aprovechamos, descansamos en un bonito sitio para comer.
Una parada para comer
Seguimos la 15 y comenzamos un suave pero largo ascenso, el verde vuelve a convertirse en blanco y gris y el frío se deja notar, grandes montañas heladas a ambos lados de la carretera, al llegar a un cruce dejamos la 15 y tomamos la 63 dirección Geiranger, este cruce separa las regiones de Sogn og Fjordane, Oppland y More og Romsdall, nosotros dejamos la primera y entramos en la última, enseguida un parking con autobuses y coches a la altura de un hotel de montaña, van a subir al mirador Dalsnibba desde donde se tiene la mejor panorámica del fiordo Geiranger pero: es de pago, suben y bajan gran cantidad de autobuses y autocaravanas por una carretera estrecha,  y nuestra idea era subir pero el tiempo juega en nuestra contra y como nos parece una romería por la gran cantidad de gente, decidimos pasar de largo.
Lago helado cercano a Dalsnibba
 Por la 63, un gran lago helado nos indica que debemos de parar para disfrutar unos minutos del sitio. Conforme vamos descendiendo la carretera se transforma en una larga serpiente con buenas vistas desde sus curvas del fiordo Geiranger, un mirador junto a la carretera nos hace parar para verlo, es el mirador de Flydal, nos sentamos al borde de la roca viendo la entrada y salida de ferrys y cruceros al final del fiordo.
Mirador de Flydal
  Pasamos de largo por Geiranger, al igual que Flam hay multitud de personas, zonas preparadas para el turismo de cruceros, con multitud de tiendas, bares y restaurantes.
Nada más salir de Geiranger, comenzamos a ascender en zig zag a la 63 por esta zona le llaman la carretera del Águila, después de algunas curvas llegamos al mirador Ornevegen, otro mirador que no debemos perdernos, con otra perspectiva del fiordo Geiranger y de la cascada "Seven Sisters".
Mirador Ornevegen y fiordo Geiranger
Cascada Seven Sisters desde el mirador Ornevegen
Descanso en el mirador Ornevegen
 La 63 llega a Eidsdal, tenemos que cruzar el fiordo en un ferry hasta Linge, no esperamos mucho tiempo, enseguida nos plantamos al otro lado, al llegar a Sjoholt tomamos la E 39 y en poco más de media hora estamos en Alesund.
Alesund desde el mirador
Alesund es una ciudad formada por siete islas, a principios del siglo XX un incendio la destruyó casi al completo, el kaiser Guillermo de Alemania veraneaba por la zona y envió barcos con materiales para construir albergues para la mayoría de la población que perdió sus casas, en poco tiempo se construyeron en ladrillo y piedra, rompiendo así la tradición de las construcciones de madera y en Art Nouveau que era el estilo que dominaba en esas fechas.
Paseo por Alesund
Pernoctamos en el albergue Alesund, bien y económico, solo vamos a pasar la noche así que dejamos el equipaje, una ducha rápida y a patear: Cárlos, Gema y Jose Luis van a subir al mirador Aksla, con vistas de la ciudad, el resto paseamos relajadamente por la ciudad viendo el puerto y las diferentes construcciones hechas después del incendio y que como dije antes choca un poco con el estilo arquitectónico típico de Noruega. Por el centro de Alesund volvemos a ver a Cárlos y compañía y todo el grupo nos dimos un homenaje en un restaurante, hicimos un esfuerzo económico y por no menos de 50 € probamos el bacalao que es común en la zona acompañado de una cerveza y un postre.
Alesund al anochecer
 Nos sorprendió ver en las tiendas de bacalao donde se exponían cajas y aperos antiguos para transportar el pescado el que estuvieran escritos en noruego y español.
Paseo nocturno por Alesund
 Dimos un paseo nocturno, bueno, es un decir, por la ciudad antes de irnos a dormir, cosa que hicimos poco después de la 0:30 h. y de día.

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