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lunes, 9 de mayo de 2011

Ronda, la Legión y los 101 km. en 24 horas

Fin de semana de pateo, mis compañeros del equipo de ultrafondo “Camino de la Plata” hemos cogido la furgoneta y los coches, a nuestras mujeres y a los niños y nos hemos ido a Ronda, en plena serranía para realizar una prueba de 101 kilómetros en veinticuatro horas en su XIV edición que organiza el 4º Tercio de la Legión que reside en el cuartel de Montejaque.
Paco sale el viernes por la mañana con la familia a los que se unen Gerardo y Manolo Guillén, ellos se encargarán de recoger los dorsales y la bolsa de corredor, por la tarde, después de comer partimos el resto del grupo, paramos en Zafra a recoger a Bruno, tomar un café y camino a Ronda. Sobre las 19:00 h. ya nos encontrábamos en Ronda.


 Hemos alquilado un par de casas donde tenemos que meternos 14 personas, Bruno y Manolo Guillén duermen en un pequeño apartamento de dos camas, el resto montamos nuestro cuartel particular con colchonetas en el salón pues solamente hay dos habitaciones y tres camas, es casi imposible encontrar alojamiento para el desarrollo de una prueba con 7.000 participantes y sus familiares que se meten en la ciudad ese fin de semana.


Salimos a dar una vuelta por la alameda, lugar donde se colocará la meta y donde se encuentra la carpa provisional preparada para la cena de la pasta y un montón de pequeñas tiendas que se encargan de merchandising de la prueba. Saludamos a colegas de Mérida, unos por libre y otros del club Mérida Bike, que vienen a participar en bicicleta que se encuentran en la cola de la cena, otros aprovechan la buena temperatura para tomar unas cervecitas en el bar de la organización al aire libre y dentro del recinto de la alameda.

Volvemos a nuestro campamento a preparar el equipo para el día siguiente: el camel-back con el suero hiposódico, una camiseta de manga larga para la noche y un suave cortavientos, una riñonera con un pequeño botiquín (vaselina, radio salil, algodón, glucosa, ibuprofeno y algunas tiritas)y un apartado para el pasaporte legionario donde irán sellando en los puestos de control. Tengo dos pares de zapatillas pero no sé cual elegir: unas Salomon XT Wings y unas Nike Pegasus de este año, al final me decanto por estas últimas por el tema de la amortiguación. Un ratito de charla y a la cama.
A las 7 de la mañana ya estoy dando vueltas, los nervios no me dejan dormir, me levanto a darme una ducha aunque veo que el resto está tan nervioso como yo, creo que estaban esperando que alguien se levantara para hacerlo también. Toca desayunar, café con tostadas y algunos dulces mientras Paco toma arroz con atún que a las 8:30 h. yo no soy capaz de meterme entre pecho y espalda.
 Nos ponemos el equipo y la foto en el patio de la casa junto a un bonito pozo, Gerardo se ha traído la bandera del club.


Vamos andando camino del estadio, poco a poco y por todas las calles adyacentes, van llegando corredores y ciclistas con máquinas preparadas con lo mejor de lo mejor, al llegar, la vista es impresionante, toda la pista de atletismo (los 400 m.) se encuentra repleta de ciclistas, los corredores en el césped y las gradas llenas de gente, la mayoría, familiares de participantes y como no, la Legión organizando todo el evento con una amabilidad exquisita, uno de los valores que ha hecho que esta prueba se encuentre entre las primeras del panorama ultrafondista nacional.


Maribel, Nieves, Lali, Loly y Marisa con los niños se encuentran en las gradas, ellas tienen una visión más amplia del estadio,  ahora llueve, suave pero llueve aunque las previsiones indican que mejorará a lo largo de la mañana, nosotros estamos en el césped esperando que salgan los ciclistas, saludamos a Abencio, de los Pretorianos de Tomares, aunque vemos a pocos de los que participaron en Mérida.



 Los ciclistas salen a las 10:45 h, los corredores nos vamos colocando detrás y a las 11:00 h. se da la salida.
Salgo junto a Gerardo y Manolo Guillén, Angel y Juanjo salen por otro lado y Paco en solitario, vamos recorriendo las calles de Ronda, un fuerte descenso y los 3000 corredores comienzan a estirarse hasta salir de la zona urbana.


Ángel y Juanjo son los más fuertes así que enseguida se marchan, Manolo Guillén y Bruno van detrás, Paco y yo nos unimos que somos los siguientes y Gerardo va detrás, es su primera vez en Ronda y quiere controlar, su objetivo es terminar y que no le pase como el año pasado en Ponferrada, que tuvo que retirarse en mitad de la prueba por una lesión.


Llegamos al Puente de la Ventilla (14,14 km), aquí hacemos una especie de raqueta por lo que cuando nosotros vamos camino del Circuito Ascari (20,32 km), los primeros ya vienen bajando, eso es como una hora y media por delante de nosotros.
 Poco antes del circuito, control de avituallamiento, unos minutos para tomar algo y continuar, enseguida llego al puente de la Ventilla, donde adelanto a un amigo y compañero de trabajo de Granada que no veía hace 20 años, charlamos unos minutos y lo dejo atrás, va un poco cascado, Paco se ha adelantado, pensaba que ya me dejaba pero poco antes de Arriate(34,67 km) me espera fumando un cigarro, el descenso se hace duro porque tiene una pendiente bastante respetable.

La organización es perfecta, los puestos de control son carpas de camuflaje, unos metros antes de los controles hay una cisterna donde se pueden llenar los camel back y en los puestos no falta el agua, las isotónicas, plátanos y naranjas.

Comienza la primera de las grandes subidas hasta el Cortijo del Polear (38,72 km), Paco y yo nos ponemos a un tren suave, al principio nos van pasando pero a lo largo del ascenso vamos dejando gente atrás,
 ahora toca descender hasta Alcalá del Valle( 51,50 km) las bajadas van cargando nuestros cuádriceps y aprovechamos para descansar un poco en el control, ya hemos pasado el ecuador de la prueba.
 Corta pero una fuerte subida a la salida de Alcalá del Valle, volteamos y descendemos hasta la huerta el Cura(55,00 km) y ascendemos suavemente hasta el polideportivo de Setenil (59 km)


 recorriendo todo el perímetro de esta bonita localidad con sus casas incrustadas en las paredes de la montaña, puesto de avituallamiento donde encontramos a Manolo Guillén y a Bruno, comemos algo más sólido junto a una coca cola, hacemos algunos estiramientos, las piernas ya van respondiendo cada vez peor, los cuádriceps y las rodillas van sufriendo mucho a causa de las fuertes bajadas hemos visto a corredores que bajan de espalda para suavizar los dolores de las piernas, las ampollas van saliendo y en el botiquín de Setenil no dan abastos a reventarlas. Manolo Guillén y Bruno salen un poco antes pero los cogemos enseguida y continuamos los cuatro pero aceleran un poco y el ritmo es demasiado rápido para mí por lo que me voy quedando atrás y Paco decide quedarse conmigo.
En Ronda comienzan a llegar los primeros corredores y las primeras bicicletas, algunos bastante maltrechos.



Segundo puerto del día, después de pasar el Cortijo de Charco Lucero (65,25 km)
 toca ascender hasta Chinchilla (69,36 km), Paco marca un buen ritmo, muy asequible donde yo voy bastante cómodo, las subidas de cualquier tipo y las bajadas no excesivamente empinadas son mis mejores terrenos, Paco va muy bien en el llano y en las bajadas empinadas.
Comienza a oscurecer y a echarse la noche,  ya estamos a falta de 30 kilómetros, llevamos un buen promedio pero el final de la prueba es lo más duro, los 101 kilómetros tienen un desnivel de ascenso de 2.240 m y otros tantos de bajada.
Desde Chinchilla comenzamos a descender ya con los frontales puestos por una larga y peligrosa pista que finaliza en el cuartel de la legión de Montejaque, entramos en sus instalaciones hasta llegar al comedor donde hay un puesto de avituallamiento, bastante completo donde puedes elegir entre sopa, arroz, salchichas etc.
 Tomo un poco de arroz aunque llevo el cuerpo bastante cortado y no me entra nada, volvemos a coincidir con Manolo Guillén y Bruno, pongo un poco de vaselina en mis pies, los llevo muy recalentados y temo que me saldrá alguna ampolla, cambio pilas al frontal y partimos, lo hacemos antes que Manolo y Bruno, ahora toca subir hasta la ermita, la cuesta más dura de la prueba, una nueva raqueta donde coinciden en un tramo los que suben con los que bajan, en este tramo coincidimos con Ángel y Juanjo que ya bajan, van tres horas por delante, que suerte, en poco más de una hora estarán en Ronda.
Comenzamos el ascenso son las 23:35 h, Paco se está portando muy bien y marca un buen ritmo, el dice que no regula bien y que conmigo termina perfectamente así que tengo que tirarle de las riendas porque enseguida se lanza. En la cuesta nos adelanta Bruno y Manolo, pasamos la ermita y un collado y descendemos fuertemente con unas magnificas vistas, mucha gente apartada a los lados descansando, estirando o bajando de espaldas, Paco se lanza en la bajada hasta el control de avituallamiento al que llego un par de minutos más tarde, me espera haciendo una parada técnica (fumando un cigarro). Al volver la vista atrás vemos una serpiente de luces que desciende desde la ermita en lo alto de la sierra.
Por una carretera descendemos suavemente durante varios kilómetros que aprovechamos para correr y adelantar a bastante gente hasta llegar al control del río junto a la vía de ferrocarril (91,36 km)donde volvemos a coincidir con Manolo y Bruno, ahí vamos haciendo la goma. Por una larga pista junto a la vía continuamos, ya sin fuerzas para correr pero no somos los únicos, todo los que llevan un ritmo parecido van en las mismas condiciones, por todos lados ves gente estirando para realizar los últimos kilómetros, llegamos a la parte donde coincidimos con los que suben, llevan cuatro horas de retraso con respecto a nosotros, no quiero ni pensar lo que les queda aún, y todavía queda la famosa Cuesta del Cachondeo por la que se sube para entrar en Ronda.

Llegamos al último control antes de llegar en el Puerto de la Muela (96,10 km), paramos un minuto para tomar un poco de isotónica, bordeamos el puerto para tener una perspectiva espectacular de Ronda,  del barranco y el Tajo donde el famoso puente luce esplendoroso con la iluminación nocturna. Descendemos hasta el río Guadalevín en la parte baja del barranco, cruzamos el río por un pequeño puente y comenzamos a subir la Cuesta del Cachondeo, ya os podéis imaginar porqué se denomina así cuando llevas 97 km a tus espaldas. Me detengo para hacer una de las necesidades y Paco continua. Comienzo el ascenso en solitario, es un camino empedrado que creo han preparado a propósito para reventar las ampollas que faltan de los que corredores, enseguida engancho con Paco y subo con él los últimos metros para entrar en Ronda por la parte antigua bordeando la iglesia del Espíritu Santo y nos ponemos a correr como podemos para cruzar la ciudad decentemente sin que se note lo machacados que vamos, aún queda gente por las calles que aplauden a nuestro paso, cruzamos el puente sobre el Tajo y tomamos la gran avenida que nos lleva a la meta situada en la alameda, la gente aplaude y a nosotros nos dan escalofríos de emoción por haber cumplido a pesar de la dureza de la prueba, los legionarios nos dan la enhorabuena a nuestra llegada.
Ya está, nos acercamos a sellar el último control en nuestro pasaporte legionario, hemos empleado 16 horas y 52 minutos, en una de las carpas de la alameda nos entregan la medalla de cerámica llamada cariñosamente “el ladrillo” y una sudadera conmemorativa de la prueba, allí se encuentran Manolo Guillén y Bruno que han llegado unos minutos antes comiendo un poco para recuperar. Llegamos bajos de calorías y enseguida nos baja la temperatura, todavía tenemos que hacer 1,5 km hasta llegar a la casa así que lo hacemos antes de enfriarnos más.
En casa todo el mundo duerme, cuando entramos Paco y yo, Ángel se levanta, Juanjo y él han llegado a las 12:30, en 13 horas y 30 minutos, muy buen tiempo enhorabuena para ellos, Gerardo llega enseguida, unos veinte minutos detrás de nosotros, enhorabuena para él que lo ha hecho por primera vez y sin ningún compañero de equipo y una felicitación extensa para todos los que han finalizado y a la Legión que es un ejemplo de organización y amabilidad con los participantes en la prueba.

Al día siguiente todo el mundo a casa, toca conducir a las mujeres, los cuerpos no están para mucho más trote, desde aquí queremos darles las gracias por su apoyo y por estos favores que nos hacen para que nosotros podamos disfrutar de estos momentos.
La próxima, no sé cuando, de momento voy a tomarlo con calma y a disfrutar de haber finalizado aquí.

4 comentarios:

  1. Felicidades a todos. Estáis hechos unos machotes.

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  2. Uff!! que doló!!!... Enhorabuena a todos y gracias por narrarlo Manolo. Nos vemos en los caminos. Besos

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  3. Y yo me canso solo de ir de casa al centro... joeeeeee...

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  4. Cada año mejor que el anterior. Sois insoportables para el resto. Enhorabuena.Pepe.

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